Diálogo dominguero entre nosotros: Evitemos esa descarga negativa

Bienvenido Ruiz

La naturaleza enseña lecciones que, sin ser idénticas a la vida humana, invitan a la reflexión. Muchos depredadores concentran su atención en aquello que corre, forcejea y reacciona. El movimiento atrae su energía y orienta su persecución.

Con algunos políticos ocurre algo parecido: viven de la confrontación permanente. Cuando están en la oposición, lanzan abrojos al camino para que te hinques constantemente. Cada reacción impulsiva, cada insulto y cada enfrentamiento sin propósito pueden terminar desviando la atención de los verdaderos problemas del pueblo para que esta se centre en ellos.

No se trata de renunciar a los derechos ni de aceptar los abusos. Se trata de no caer en el terreno donde otros desean llevarnos. La serenidad también es una forma de fortaleza. La paciencia también puede ser una estrategia.

Quien gobierna esperando que el pueblo permanezca dividido encuentra ventaja en el ruido. Quien aspira a un cambio verdadero necesita ciudadanos con memoria, criterio y capacidad para decidir sin dejarse arrastrar por la provocación.

La indignación tiene su momento, pero la inteligencia también. Las emociones pasan; las decisiones quedan.

Moraleja: no desperdiciemos nuestras fuerzas en una confrontación interminable. Convirtamos la inconformidad en organización, la frustración en reflexión y la esperanza en participación. En una democracia, la respuesta más poderosa no es bajar a quien esté arriba, sino el voto libre y consciente depositado en las urnas.

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