Nueva York. Durante las primeras jornadas de la 81.ª Asamblea General de las Naciones Unidas, Cuba y Venezuela han ocupado un espacio relevante en los discursos de representantes de distintos países, en un contexto marcado por el aumento de las presiones económicas y políticas de Estados Unidos hacia ambas naciones durante los últimos dos años.
En el caso cubano, 18 países hicieron referencia a la situación de la isla, según el balance de las intervenciones realizadas hasta ahora. Las menciones provinieron principalmente de América Latina y el Caribe, aunque también se registraron pronunciamientos desde naciones de África y Asia.
Varios de los gobiernos que abordaron el tema reclamaron el levantamiento de las medidas económicas y energéticas que afectan a Cuba, utilizando en distintos casos el término “bloqueo” o “embargo”. La mayoría evitó señalar directamente a Estados Unidos, mientras puso énfasis en la necesidad de respetar las normas del derecho internacional.
Las declaraciones se producen después de que el presidente estadounidense Donald Trump afirmara que Cuba “va a caer”, elevando la atención internacional sobre la situación de la isla. Frente a este escenario, algunos países plantearon que las diferencias deben encaminarse mediante el diálogo y la búsqueda de soluciones dentro del marco de las instituciones internacionales.



