Ariel Romero
La mirada del Vaticano mientras la carrera del 2028 enfoca al gobierno y a una oposición que se desgasta
La política dominicana parece haber entrado oficialmente en modo 2028.
Mientras el país observa con expectativa la posible visita del papa León XIV a la República Dominicana, un acontecimiento que tendría un enorme impacto espiritual y social, los actores políticos ya comienzan a mover sus fichas para la próxima contienda electoral. Diversas informaciones indican que el pontífice ha manifestado interés en incluir al país en una futura gira por el Caribe, posiblemente en 2027, lo que convertiría el acontecimiento en la primera visita papal desde 1992.
En medio de ese escenario surge un fenómeno poco convencional.
Lo más novedoso son las aspiraciones de un personaje inédito de las redes sociales, por lo que vamos a estar viendo muchos cortes y ediciones de redes. Entretanto, el PRSC nos monta su casa. A la foke versión presidencial, el empresario de la comunicación y creador digital Santiago Matías continúa enviando señales de participación política. Sus recientes movimientos y declaraciones han alimentado el debate sobre una posible candidatura o plataforma de influencia de cara al 2028. Lo que algunos consideran una estrategia mediática comienza a adquirir características de proyecto político.
Mientras tanto, el oficialismo parece decidido a no esperar. El Partido Revolucionario Moderno acelera sus procesos internos, organiza sus estructuras y procura mantener la cohesión de sus principales liderazgos. La discusión sobre quién encabezará la boleta oficialista ya forma parte de las conversaciones políticas nacionales. Me parece que el partido de gobierno le sople una burbuja a la oposición y un poquito a los votantes, dado que una pequeña parte ve que el porcentaje…
Sin embargo, el fenómeno más llamativo podría estar ocurriendo en la oposición. En lugar de concentrar sus esfuerzos en fiscalizar al gobierno y presentar una propuesta alternativa sólida, varios sectores opositores parecen enfrascados en disputas internas. Las diferencias entre liderazgos, estrategias y aspiraciones personales continúan consumiendo energías que podrían ser utilizadas para construir una opción competitiva frente al oficialismo.
La historia política enseña que pocas veces un gobierno es derrotado únicamente por sus errores; con frecuencia es derrotado cuando surge una oposición capaz de presentarse como una alternativa creíble. Hoy, mientras el partido de gobierno organiza el futuro, buena parte de la oposición parece ocupada en librar batallas dentro de sus propias trincheras.
Entre la fe y la política, la posible llegada del Papa recuerda un mensaje esencial: la unidad siempre produce más frutos que la confrontación permanente. Quizás esa sea una lección que los líderes políticos dominicanos deberían escuchar con atención.
Porque mientras unos construyen el camino hacia el 2028, otros todavía discuten quién llevará el mapa.
