MPACTO DEL COVID-19 EN LA ADMINISTRACIÓN PÚBLICA DOMINICANA

MPACTO DEL COVID-19 EN LA ADMINISTRACIÓN PÚBLICA DOMINICANA

MPACTO DEL COVID-19 EN LA ADMINISTRACIÓN PÚBLICA DOMINICANA

Por Bienvenido Ruiz

Allá, hace más de 177 años, en los albores de la República Dominicana donde las dudas y las vacilaciones sobre si ser libre e independiente era una posibilidad, la poca fe reinaba, era un semillero de controversia; pero Duarte identifico y aprovechó un sentimiento propio y mayoritario encabezando los que soñaban con una República Dominicana libre y soberana, inició un movimiento clandestino conformando células de tres personas que refrendaban los mismos ideales, de ahí aconteció el nombre de Los Trinitarios.

Soñaban con ver un pueblo de ciudadanos libres, unidos y felices, su máxima aspiración en aquel momento era la separación del pueblo dominicano del imperio y dominio haitiano.  Cuando Juan Pablo Duarte dijo: «quiero verlos unidos y felices», se refería a la realidad de que, igual que hoy, el escepticismo de la sostenibilidad de una República libre de “toda” potencia extranjera se consideraba algo improbable; por tanto, buscaban el protectorado de otras naciones. 

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Entre sangrientas batallas se logra el sueño de la separación, quedando pendiente; entre otros, el de vernos unidos y felices, y obviamente, el de la independencia y soberanía, pues la historia de la humanidad se condujo fraguando un ambiente de globalismo donde, como siempre, el comercio y el poder económico del mundo establecen su “nuevo orden”. El desarrollo de la tecnología y el auge de la internet, han alejado de los países no desarrollados el ideal independentista. 

La pandemia iniciada en diciembre de 2019, en Wuhan (China) con un brote de un virus tipo SARS, denominado COVID-19 por la Organización Mundial de la Salud. Se ha propagado por todo el globo terráqueo provocando una afectación en toda actividad humana; sufrimientos, confinamientos, pérdida de empleos, muertes paralización económica, en fin, crisis de la vida, etc.  

¿Qué lección nos deja a grandes trazos la pandemia? Simple: Las reglas las imponen los poderosos económicamente, y así establecen:  Los problemas son globales pero la solución es de cada país.

La familia Windsor, de la casa Real del Reino unido, Gran Bretaña e Irlanda del Norte, tienen un ganado de vacas que les llaman reales por ser propiedad de la realeza; las vacas de ese ganado producen realmente leche. Vivimos en un mundo global gobernado por un nuevo orden, que también es real. Pero nosotros en el mundo de hoy ni somos vacas ni somos súbditos; por tanto, no estamos obligados a obedecer ni mucho menos a producir leche para ellos. Real.

Por tanto, la República Dominicana tiene hoy y ahora la responsabilidad, de mantener el sueño de Duarte y seguir existiendo, imaginando y proyectando una sociedad unida y empoderada con condiciones materiales y espirituales firmes, consolidada y comprometida con la búsqueda de su propia felicidad y solidariamente con la de todo el mundo, impulsado con un ambiente de respeto mutuo en las relaciones internacionales e internas.

Entonces República Dominicana debe dedicar todos sus recursos humanos, económicos, estratégicos, científicos, intelectuales etc. a la solución y combatir los efectos de la pandemia, en nuestro suelo.  Dejando a un lado todo gasto innecesario y superfluo como los incurridos en los llamados Seguimientos a la Calidad.

EL PUEBLO PAGA, por tanto, las certificaciones y aprobaciones deben ser dadas por este a cada uno de sus servidores y sus instituciones, según corresponda a sus niveles de satisfacción recibidos por la gestión de los funcionarios públicos.

La desgracia que representa para la humanidad el covid-19, y los cambios políticos del mundo, donde China ha sido la única que ha presentado crecimiento económico, debe ser aprovechada por el Estado Dominicano para reafirmar la fe en la soluciones nacionales a los problemas nacionales y fortalecer nuestros valores éticos, procurado eliminar las “certificaciones” dadas por parte de organismos sin ninguna calidad para ello, pero que nosotros le damos aquiescencia por temor a los chantajes de quedar fuera de ellos.  Y tenemos que pagar por eso.

La ISO, por ejemplo, pretende, establecer como calidad, contar el número de personas atendidas por un médico en una jornada de 4 horas, y los obliga a llenar una serie de matrices, formularios y papeles, sin revisar ni auditar la calidez y la calidad de la atención al ser humano que era un paciente, hasta que se convirtió en un número y le llamamos usuario. El SGC, vela por la cantidad y deja a un lado la calidad verdadera del servicio prestado, fomenta así, el individualismo y la corrupción en la administración pública.

Esos recursos que gastamos en vigilarnos, contar nuestros errores, recibir certificados y buscar veedores, deben utilizarse en educación cívica, ética y moral.  Fomentar la cooperación y los valores en las familias dominicanas y dejar en lo posible a un lado la agenda y los intereses ajenos.

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