Luis Manuel Ferreras
Santo Domingo. Ser hijo de una leyenda nunca es un punto de partida neutral. Cuando el nombre que se hereda está inscrito en la historia grande de la narración deportiva, cada paso se mide con una vara más alta. Así ha sido el recorrido de Billy Berroa Jr., quien ha aprendido a cargar con el eco de una voz inmortal sin dejar que esta opaque la construcción de su propia identidad.
En la crónica deportiva latinoamericana, y particularmente en República Dominicana, el nombre de Billy Berroa es sinónimo de excelencia. “El Internacional”, como fue bautizado en vida, dejó una huella profunda en generaciones de oyentes y profesionales del micrófono. Esa herencia, más que un privilegio, se convirtió en una responsabilidad constante para su hijo, quien desde temprano entendió que debía honrarla sin perder autenticidad.
“Bilito”, como le llaman en el círculo cercano, ha atravesado momentos complejos, dudas y aprendizajes propios del oficio. Sin embargo, el consejo paterno y la guía de veteranos de la comunicación deportiva le sirvieron de brújula. Con el tiempo, logró pulir un estilo propio, influenciado por la escuela clásica, pero adaptado a las exigencias de una audiencia contemporánea.
Su carrera se expandió más allá de las fronteras dominicanas. En Estados Unidos, trabajó en el entorno de las Grandes Ligas, incluyendo colaboraciones con los New York Mets y los Filis de Filadelfia, experiencia que fortaleció su perfil internacional. Paralelamente, incursionó en la producción de espectáculos, llevando a escenarios a artistas de renombre como José José y Cristian Castro, ampliando así su alcance en la industria del entretenimiento.
De regreso en República Dominicana, Berroa Jr. retomó la crónica deportiva mientras alimentaba otra de sus pasiones: la actuación. Desde participaciones modestas hasta roles en producciones de mayor escala, apareciendo en proyectos del empresario Santiago Matias, ha compartido pantalla con figuras internacionales como Jennifer López y talentos locales como Honey Estrella. Su versatilidad lo ha llevado a explorar también el mundo digital, donde ha encontrado una conexión directa con nuevas audiencias.
En esa plataforma, junto al creador de contenido Joel Disla, ha dado vida a personajes como Tripitaca, Chepe, Rambo y Jordy, consolidando un espacio de humor que trasciende generaciones. Hoy, mientras continúa expandiendo su carrera, también abraza su rol como padre, transmitiendo valores de disciplina y perseverancia a su hijo, Erick Berroa, quien se abre camino como atleta en el sistema universitario estadounidense. Porque si algo ha demostrado Billy Berroa Jr., es que los legados no solo se heredan: se trabajan, se transforman y, finalmente, se reinventan.
