DESPUES DE LAS ELECCIONES, CONCORDIA

Por Bienvenido Ruiz Lantigua.

Las elecciones dominicanas coincidieron con
una pandemia mundial que tiene al mundo patas arriba; ha cambiando la realidad
en todos los aspectos de la vida, Hasta la manera sentir y respirar el aire; ha
trastornado el trabajo, las empresas, el comercio, la iglesia la diversión,
todo, todo ha tenido que reinventarse con nuevos proyectos, nueva visión y
mucha creatividad  marcando un antes y un
después que ha permita retomar el impulso obligado y convertir así la desgracia
en nuevas  oportunidad.

En la política dominicana la relación poder-oposición,
ha seguido su curso de vieja práctica de confrontación, sobre todo por el
momento de elecciones que estamos inmersos, pero esto tiene que variar
inmediatamente pase el proceso eleccionarios pendiente, en este caso para elegir
los miembros de los que es el primer poder del estado compuesto por las cámaras
de diputados y senadores, y el presidente de la República.  La práctica política en todo el mundo debe
variar para distinguir muy bien lo que es la plataforma que nos sirve a todos y
lo que significa los intereses particulares, los cuales, a mi juicio son una
ficción porque la suma de estos es lo que constituye una nación, que es el
todo, entonces si las partes van bien el conjunto igual.

Muchas veces ocurre que los intereses
particulares hacen más ruido que los que a 
las gentes le interesa.

Gobernantes y gobernados (me gustaría de decir
servidores y servidos), fuerza de oposición u fuerza del poder, quien gane las
elecciones y quien quede en  la oposición,
conjuntamente con toda las fuerzas vivas y espirituales deben entrar en un
proceso de cooperación-negociación debido a que tenemos o debemos tener un
objetivo común, la defensa del bien mayor, y tomo prestado la concepción de la
doctrina social de la Iglesia Católica, el bien común; en el cual todos somos
socios en partes iguales desde el que barre el piso hasta el primer servidor,
el objetivo común es: la recuperación económica de la República Dominicana.

Las energías, de la nación no deben distraerse
en diatribas y confrontaciones permanentes. Muchas veces no sabemos que somos
parte del poder, un ejemplo sucedió recientemente con el tema de los fondos de
pensiones y las disposiciones en torno a la emergencia entre otros,  donde el sector oposición tuvo un poder
determinante en la toma de de las decisiones. El voto es el poder del pueblo y
debe ejercerlo sin odio con responsabilidad y amor por su país. Todos somos
poder y servidores.

La
confrontación se alimenta de la división, el disgregue, se alimenta de la
destrucción, de la diatriba y esto no es necesaria para que el país salga
adelante.  Lo que necesitamos es cooperación,
unirnos cohesionarnos en el propósito grande de hacer y sentirnos bien todos,
sanos y con fe.

Después de las elecciones debemos asumir un
criterio de cooperación y acompañamiento donde se hagan las críticas de forma
constructivas y con la visión enfocada en la mejora de lo que tenemos. Después
de las elecciones es necesario elevar el país en nuestros hombros con la mucha
o poca fuerza que tengamos, unidos somos poderosos.  Sólo confrontando lo necesario y acompañar en
lo positivo, sin temores ni rencores en fin debemos  propender a convivir y construir un estado
virtuoso de concordia.

Esa es la política del futuro ¡¡

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