Sergio Vargas se planta ante la polémica: “Mi música es del pueblo, no de la política”

Luis Manuel Ferreras 

Santo Domingo. Con la serenidad de quien ha recorrido décadas de escenarios internacionales, Sergio Vargas salió al frente de la controversia por sus presentaciones en Venezuela y fijó una postura sin rodeos: su lealtad es con el público. El merenguero dominicano recalcó que su arte no responde a ideologías ni gobiernos, y que cantar donde lo llamen es parte esencial de su oficio y de su historia.

Vargas recordó que Venezuela fue una plataforma clave en el despegue de su carrera fuera de República Dominicana, razón por la cual regresar a ese país tiene un significado emocional y profesional. Para el artista, llevar su música es un gesto de agradecimiento y cercanía con una audiencia que lo ha respaldado por años, más allá de coyunturas políticas o tensiones diplomáticas.

El intérprete también abordó el tema de su saludo al presidente Nicolás Maduro, dejando clara la diferencia entre cortesía y complicidad. “Saludar no convierte a nadie en aliado”, vino a decir, al tiempo que subrayó que el respeto personal no implica avalar decisiones ni modelos de poder. En esa línea, evocó episodios del pasado —como presentaciones ante figuras polémicas o en contextos autoritarios— para ilustrar que el arte ha sobrevivido históricamente a los vaivenes del poder.

Finalmente, Sergio Vargas defendió la independencia de la música frente a la política y negó haber usado su obra como herramienta de activismo o proselitismo, incluso cuando incursionó en la vida pública. Para él, no existe una vara distinta entre cantar ante un dictador o frente a políticos cuestionados: mientras el público lo pida, Venezuela seguirá siendo una parada obligada en su agenda artística.

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