Luis Manuel Ferreras
Santo Domingo. Cada 1 de enero, Pasadena, California, vuelve a vestirse de flores para celebrar el Desfile del Torneo de las Rosas, una de las tradiciones de Año Nuevo más antiguas y emblemáticas de Estados Unidos. El evento, que se realiza de manera ininterrumpida desde 1890 —con excepciones puntuales por la Segunda Guerra Mundial y la pandemia—, continúa celebrándose cada año con carrozas florales, bandas musicales y millones de espectadores tanto en las calles como a través de la televisión.
Sin embargo, mientras el desfile mantiene su vigencia en el escenario internacional, en la República Dominicana se ha ido perdiendo una costumbre que marcó a generaciones: sentarse en familia cada 1 de enero para disfrutar de la transmisión del Desfile de las Rosas. Durante décadas, el evento llegaba a los hogares dominicanos en horas de la tarde a través de Color Visión, canal 9, convirtiéndose en parte del ritual que cerraba las celebraciones de Año Nuevo.
Para muchos dominicanos, aquella transmisión representaba más que un espectáculo televisivo: era un espacio de encuentro familiar, de conversación pausada y de asombro colectivo ante las imponentes carrozas y el colorido desfile que llegaba desde California. No obstante, desde hace algunos años, sin explicaciones públicas ni anuncios formales, el Desfile de las Rosas dejó de transmitirse en la televisión local, desapareciendo silenciosamente de la rutina del 1 de enero en la media isla.
Hoy, mientras el desfile continúa su recorrido anual por Colorado Boulevard y mantiene su relevancia cultural en Estados Unidos, en la República Dominicana queda el recuerdo de una tradición televisiva que se fue apagando con el tiempo, dejando un vacío en la memoria colectiva de quienes crecieron esperando cada Año Nuevo para ver florecer Pasadena desde la pantalla del televisor.
