Por Luis Manuel Ferreras
Santo Domingo, República Dominicana.– El 2025 quedará marcado en la historia del espectáculo dominicano como un año de extremos. Mientras el país celebró uno de sus mayores logros culturales con el Óscar ganado por Zoe Saldaña, la industria artística vivió uno de sus capítulos más trágicos, con la tragedia del Jet Set y la muerte de figuras emblemáticas del merengue y la bachata.
La consagración internacional llegó desde Hollywood, cuando Zoe Saldaña se convirtió en la primera dominicana en ganar un premio Óscar, un hito que trascendió el cine y fue asumido como un triunfo nacional. El reconocimiento reafirmó la presencia del talento dominicano en la élite del entretenimiento mundial y se convirtió en una de las noticias culturales más celebradas del año.
Sin embargo, semanas después, el país entraría en duelo tras la tragedia ocurrida en la discoteca Jet Set, uno de los centros nocturnos más emblemáticos de Santo Domingo. La madrugada del 8 de abril de 2025, el colapso del techo del local, durante un concierto de merengue, provocó decenas de muertes y cientos de heridos, convirtiéndose en el hecho más devastador vinculado al espectáculo en la historia reciente del país.
Entre las víctimas se encontraban figuras de alto perfil público. Rubby Pérez, considerado “la voz más alta del merengue”, murió mientras se encontraba sobre el escenario. También perdieron la vida los exbeisbolistas Octavio Dotel y Tony Blanco, así como músicos de la orquesta que participaba en la presentación y otras personalidades del ámbito social y empresarial. El suceso generó luto nacional y abrió un amplio debate sobre la seguridad en los espacios de entretenimiento.
El merengue, ritmo insignia de la identidad dominicana, vivió así uno de sus años más difíciles. A la muerte de Rubby Pérez se sumaron las pérdidas de Diómedes Núñez, líder del Grupo Mío y respetado músico del género, y de Henry Hierro, destacado instrumentista y arreglista. Las despedidas provocaron homenajes y reflexiones sobre la preservación del legado de quienes dieron forma al sonido del país.
La bachata tampoco estuvo exenta del luto. El fallecimiento de Félix Cumbé, artista que dejó huellas tanto en el merengue como en la bachata, fue una de las pérdidas más sentidas del género. Su partida recordó el largo recorrido de una música que pasó de la marginación al reconocimiento internacional.
Así, el 2025 cerró como un año que combinó orgullo y dolor para el espectáculo dominicano. La estatuilla de Zoe Saldaña elevó la bandera nacional en el mundo, mientras la tragedia del Jet Set y la muerte de figuras históricas dejaron una marca imborrable en la cultura popular del país. Un año que será recordado no solo por sus logros, sino por las ausencias que dejó en la música y en la memoria colectiva.
