Luis Manuel Ferreras
SANTO DOMINGO, RD. – Tres generaciones de exempleados de Pizzarelli se reunieron en un emotivo encuentro organizado por don Giussepi Bonarelli, gesto que fue recibido con profundo agradecimiento por quienes formaron parte de las primeras etapas de la icónica empresa dominicana. El evento, cargado de historias y nostalgia, reunió a colaboradores de las décadas de los 80, 90 y 2000, quienes compartieron vivencias que marcaron su crecimiento personal y profesional.
La actividad tuvo lugar en uno de los espacios más emblemáticos de la franquicia, la pizzería del Malecón, considerada “escuela” para cientos de jóvenes que encontraron allí sustento, disciplina laboral y oportunidades en sus primeros pasos dentro del mundo laboral. El escenario sirvió como punto de encuentro entre antiguos compañeros, así como con don Pepe y miembros de su familia.
Durante varias horas, los presentes intercambiaron anécdotas, recordaron momentos de la operación diaria y revivieron episodios que definieron una época. El ambiente se caracterizó por la camaradería, los abrazos y las risas, en un reencuentro que muchos calificaron como “irrepetible”.
Uno de los asistentes más entusiastas fue Domingo A. Gómez Payamps, conocido cariñosamente como “La Boloña” por sus compañeros. Al hablar sobre la experiencia, expresó: “Noté que todos los que estaban allí se sentían bien, en un ambiente de camaradería insuperable. Otros que no pudieron asistir enviaron mensajes y llamadas diciendo que deseaban estar presentes. Definitivamente, somos una familia”.
Los participantes resaltaron que este tipo de iniciativas exaltan los valores que distinguieron a la marca desde sus inicios: lealtad, unidad y un profundo sentido de pertenencia. Para muchos, volver a encontrarse con quienes compartieron largas jornadas de trabajo significó reencontrarse con una parte importante de su historia personal.
El encuentro culminó con una expresión colectiva de gratitud hacia don Giussepi Bonarelli, a quien describieron como un líder cercano, visionario y respetado. Su iniciativa permitió no solo revivir recuerdos, sino también reafirmar la trascendencia humana de la marca Pizzarelli en la vida de varias generaciones de dominicanos.
