EL LENGUAJE Y USTED

Por Bienvenido Ruiz

Tengo por habito común, por cierto, mientras conduzco camino al trabajo lo hago escuchando algún programa de radio los cuales están muy de moda en nuestra querida República Dominicana. Cuando éramos niños en la a radio sólo se escuchaba música, noticias, narraciones deportivas y la lotería los domingos; pero hoy día, por tácita conducción de los tiempos todo ha cambiado las emisoras ocupan un lugar principal en todo tipo de comunicación deportiva, cultural, comercial  y sobre todo política de todos los matices y sesgos ideológicos, etc., en ese contexto nos aprovechamos de unos interesantísimos debates que sí ilustran, orientan,  entretienen y seducen a los oyentes; en otros casos desalientan también, por la forma atropellante en que algunos quieren imponer sus criterios particulares, olvidan que en comunicación cada cual tiene su propio criterio “según el color del cristal a través del cual mira” y la verdad absoluta nadie la puede ver absolutamente.

Al oír esos programas, la mayoría se siente cómoda cuando los temas van cayendo en cascada espontáneamente, pues es el momento en el cual los hablantes dejan ver quienes en realidad son, dejando a un lado el tema de interés que llevan preparado y el cual nos quieren vender.  En uno de esos días cayó la palabra “corte”, en ocasión de un comentario que se estaba haciendo acerca de las tarjetas de créditos.  El sabio y elocuente del reino, “saltó” con que se tuviera cuidado con este término porque tiene su origen en una novela del narco, no tuvo en cuenta que en torno a cada palabra existe el concepto, la cosa que esta describe y sobre todo la persona, el contexto, el tono de voz y la voluntad con que es expresada y algo muy trascendental que los oyentes aprecian semióticamente y es: a quien se quiere agradar con lo que se habla.

 Al sastre, por ejemplo,  que fue antes que la novela y si usted le pregunta ¿si tiene un corte?, seguro le presentará un pedazo de tela, al chef que fue antes que la novela, si usted le pregunta de un corte, seguro pensará en un corte de carne;  las amas de casas para ayudar a la economía del hogar hacían dulces y del cardero lo regaban en la mesa y lo cortaban en secciones rectangulares, pero si usted le pregunta a la Diputada Lila Alburquerque si ella coge corte, seguro le contestará con  un rotundo,  no. 

Las palabras en su boca expresan lo que usted siente, primero y después lo que usted conoce.

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