Guido Gómez Mazara “Vámonos pa’l monte” inauguraba una categoría del jazz penetrando los recovecos de la salsa. Antes, el maestro Pacheco, en su condición de instancia superior de la creatividad, hizo de la ciudad de Nueva York corazón y alma de un ritmo que llegó para quedarse. Así, Eddi Palmieri toca los corazones de los fanáticos y, de inmediato, ingresa al club de los dioses, alimentado con anterioridad por los talentos de Richie Ray y Bobby Cruz, virtuosos y de una escuela musical capaz de engrandecer el atractivo del mundo salsero. Canciones de…
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