Por: Oscar López Reyes El miércoles, jueves, viernes, sábado y domingo de la Semana Santa nos acariciaron, en el revivir de la dulzura nostálgica de nuestra región, los vientos ligeros de las montañas que colindan con Barahona y el aire que sopló con mayor flujo atmosférico proveniente de las laderas de la cima del Bahoruco, en su mirar complaciente hacia sus playas, y la cálida radiación solar en la superficie de los valles. Y, en la densidad de esos monumentos naturales, el viaje de descanso de la semana mayor se…
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