Por Luis Manuel Ferreras Santo Domingo. A mediados de los años 90, los centros nocturnos de diversión en la avenida San Vicente de Paúl comenzaron a experimentar cambios. Las grandes discotecas, como Las Vegas, Candy Disco, La Torre y Fuego Fuego, dieron paso a negocios más modestos, con menos restricciones para los parroquianos, pero donde la alegría y el buen ambiente se mantenían. Entre estos nuevos espacios destacaban El Águila, Barroco, Topacio, Ambis y Plaza Bikini. Fue en este último, alrededor del año 1996, cuando comencé a notar a un…
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