Santo Domingo. Mientras los New York Yankees regresan al Bronx con más dudas que certezas tras caer ante los Blue Jays, el nombre de Spencer Jones gana fuerza como una posible pieza clave, no solo para el futuro inmediato del club, sino también en el inminente cierre del mercado de cambios del 31 de julio.
Con apenas 19 juegos en Triple A con los Scranton Wilkes-Barre RailRiders, el jardinero zurdo ha desatado expectativas al batear para .400, con 13 jonrones y un impresionante OPS de 1.403. A sus 24 años, Jones ha combinado su explosivo poder con una racha ofensiva que lo ha colocado en el centro de todas las conversaciones, tanto por su impacto potencial en las Grandes Ligas como por su valor como pieza de cambio.
“Nunca había visto a un jugador con tanto talento en mi vida“, declaró Shelley Duncan, mánager de los RailRiders, al destacar el impacto que ha tenido el prospecto. Sin embargo, su inclusión en un roster saturado de jardineros y su tendencia a fallar con frecuencia en el plato han puesto en pausa un eventual llamado al equipo grande.
A medida que la fecha límite se acerca, Brian Cashman, gerente general de los Yankees, busca relevistas confiables, abridores sólidos y un jugador de cuadro que pueda reemplazar el pobre desempeño ofensivo de Oswald Peraza en tercera. En ese escenario, Jones se presenta como un activo valioso que podría atraer el interés de varios equipos necesitados de talento joven con poder.
Mientras tanto, el propio Jones mantiene los pies sobre la tierra:
“Mi corazón está con esta organización… Pero todo esto es parte del juego. Veremos qué pasa en los próximos días”, comentó el pelotero a ESPN.
Con solo días por delante para tomar decisiones trascendentales, los Yankees se enfrentan al dilema de apostar por el futuro con Jones en sus filas, o utilizarlo como moneda de cambio para fortalecer una plantilla golpeada por las lesiones y la inconsistencia.
