VARSOVIA – Polonia quedó este domingo al borde de una definición crucial tras un empate técnico en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales, donde el nacionalista Karol Nawrocki y el liberal proeuropeo Rafal Trzaskowski se disputan voto a voto el control del país.
Los primeros sondeos a pie de urna dieron una ligera ventaja a Trzaskowski, con hasta un 50.3 % de los votos. No obstante, horas después, el panorama cambió, y Nawrocki figuraba en cabeza con un 50.7 %, según datos de Ipsos.
La participación superó el 71 %, una muestra de la alta movilización en unos comicios que definirán si Polonia avanza con la agenda reformista del Gobierno de Donald Tusk o se encamina hacia un bloqueo institucional desde la jefatura del Estado.
Ambos candidatos se declararon vencedores en medio de la incertidumbre. Trzaskowski aseguró que será el presidente de todos, mientras Nawrocki proclamó que “salvará a Polonia” del “poder maligno” del oficialismo.
El resultado final, que será anunciado por la Comisión Nacional Electoral, podría variar por una diferencia de apenas 120,000 votos, con los sectores rurales favoreciendo a Nawrocki y las grandes ciudades dando ventaja a Trzaskowski.
Una victoria del liberal significaría una colaboración estrecha con el Ejecutivo, reformas en derechos civiles y una mayor integración europea. En cambio, el triunfo del nacionalista —de perfil euroescéptico y cercano al expresidente estadounidense Donald Trump— implicaría veto constante, confrontación y posible parálisis política.
El desenlace reflejará la profunda polarización del país, entre una Polonia liberal y proeuropea y otra ultraconservadora, con intereses y visiones del mundo opuestas, compitiendo por el timón del futuro nacional.
