Santo Domingo. La lesión de Tyrese Haliburton, figura clave de los Indiana Pacers, marcó un giro dramático en el inicio del séptimo partido de las Finales de la NBA 2025 frente a los Oklahoma City Thunder. El base sufrió la rotura completa del tendón de Aquiles, una de las lesiones más graves en el deporte profesional, y se estima una baja de entre 9 y 12 meses.
El incidente ocurrió en el minuto siete del primer cuarto, cuando Haliburton intentó una aceleración para superar a Shai Gilgeous-Alexander. Tras lanzarse en plancha, el jugador cayó al suelo con evidentes gestos de dolor y comenzó a golpear el parquet con el puño. El diagnóstico llegó horas después: el tendón de Aquiles derecho se rompió por completo.
Este caso revive una inquietante coincidencia que crece en el mundo del baloncesto: el dorsal número 0 parece estar ligado a una serie de lesiones de alto impacto. Haliburton se suma a Damian Lillard y Jayson Tatum, ambos víctimas recientes de la misma lesión. Tatum la sufrió en plena serie de playoffs contra los Knicks de Nueva York, también vistiendo el 0 en su camiseta.
Aunque jugaba con molestias previas en el gemelo izquierdo, Haliburton salió a disputar uno de los encuentros más importantes de su carrera. Su salida prematura y la gravedad del diagnóstico alimentan el debate sobre el riesgo físico que enfrentan los jugadores en la élite y la posible carga simbólica del dorsal que hoy acumula más interrogantes que supersticiones.
