Por Bienvenido Ruiz Lantigua
“Espero que no habré de volver, pues esto significaría que el pueblo español no es prospero ni feliz”, Alfonso XII-Madriz España 14 de abril del año 1931.
Ante la creciente oposición la falta de apoyo de sus propios compañeros de armas, el dictador Primo de Rivera presentó al rey Alfonso XIII su renuncia el 28 de enero de 1930. Dejaba una serie de problemas: nacionalismo, crisis económica y la inviabilidad del sistema monárquico.
Alfonso XIII intentó restaurar el orden constitucional, pero los partidos tradicionales estaban resentidos, y republicanos, socialistas y regionalistas de izquierda luchaban unidos contra la monarquía. Las elecciones municipales del 13 de abril de 1931 dieron el triunfo en la mayoría de las ciudades a socialistas y republicanos. El rey, para evitar una lucha civil abandonó el país, pronunciando sus palabras más célebres: “Espero que no habré de volver, pues esto significaría que el pueblo español no es prospero ni feliz”. El 14 de abril de 1931 se proclamaba la II República Española. Dijo:
Las elecciones celebradas el domingo me revelan claramente que no tengo el amor de mi pueblo. Mi conciencia me dice que este desvío no será definitivo porque procuraré siempre servir a España, puesto el único afán en el interés público hasta en las más críticas coyunturas.
Un Rey puede equivocarse y sin dudas erré yo alguna vez; pero sé bien que nuestra Patria se mostró en todo momento generosa ante la culpa sin malicia.
Soy el Rey de todos los españoles y también un español. Hallaría medios sobrados para mantener mis regias prerrogativas en eficaces forcejeos con quienes las combaten. Pero resueltamente quiero apartarme de cuanto sea lanzar a un compatriota contra otro, en fratricida guerra civil. No renuncio a ninguno de mis derechos porque más que míos son depósito acumulado por la historia. De cuya custodia ha de pedirme un día cuenta rigurosa.
Espero a conocer la auténtica y adecuada expresión de la conciencia colectiva y mientras habla la nación suspendo deliberadamente el ejercicio del poder real y me aparto de España reconociéndola así como única señora de sus destinos. ESPERO QUE NO HABRÉ DE VOLVER PUES ESO SIGNIFICARÍA QUE EL PUEBLO ESPAÑOL NO ES PRÓSPERO NI FELIZ.
También ahora creo cumplir el deber que me dicta mi amor a la Patria. Pido a Dios que tan hondo como yo lo sientan y lo cumplan los demás españoles.
Alfonso XII vivió en el exilio sus últimos diez años.
