Luis Manuel Ferreras
Santa Clara, California.– La histórica victoria de los Seattle Seahawks en el Super Bowl LX no solo dejó imágenes de celebración deportiva, sino que reavivó el debate sobre el llamado “impuesto Michael Jordan”, una tasa estatal de California que impacta directamente a atletas profesionales que compiten temporalmente en ese estado.
El gravamen, conocido oficialmente como jock tax, volvió a captar la atención internacional tras conocerse la elevada carga fiscal asumida por el mariscal de campo campeón.
De acuerdo con analistas financieros en Estados Unidos, el quarterback de los Seahawks , Sam Darnold, debió pagar impuestos estatales en California por los ingresos generados durante la semana del Super Bowl, disputado en el Levi’s Stadium.
La normativa obliga a jugadores no residentes a tributar en función de los llamados duty days, que incluyen entrenamientos, actividades con medios y el partido oficial, independientemente de su lugar de residencia o del estado donde tributan habitualmente.
El jock tax es asociado históricamente con Michael Jordan desde la década de 1990, cuando varios estados —incluido California— comenzaron a gravar los ingresos obtenidos por el astro de la NBA durante partidos disputados fuera de Illinois. Desde entonces, la medida se extendió a otras ligas profesionales y se ha convertido en una fuente significativa de recaudación para estados con equipos y grandes eventos deportivos.
El caso del Super Bowl LX ha reabierto la discusión sobre el impacto de estas políticas fiscales en eventos globales, especialmente cuando el impuesto puede superar el bono recibido por ganar el campeonato. Mientras estados como California defienden la legalidad y equidad del gravamen, expertos señalan que la sede de futuros eventos deportivos podría verse influida por diferencias impositivas, en un contexto donde el deporte profesional es también un negocio de alcance internacional.
*Fuente Externa.
