WASHINGTON. – La Corte Suprema de Estados Unidos otorgó una importante victoria al presidente Donald Trump al restringir el alcance de las órdenes judiciales nacionales emitidas por tribunales inferiores, que han frenado varias de sus políticas desde su regreso al poder.
Con una opinión redactada por la jueza Amy Coney Barrett, el alto tribunal estableció que los jueces federales no deben emitir medidas cautelares de aplicación nacional, salvo en casos excepcionales. Esta decisión fortalece la capacidad del Ejecutivo para implementar sus políticas sin bloqueos inmediatos a nivel nacional, en áreas como inmigración, gasto público y control de agencias.
Aunque la Corte evitó pronunciarse sobre la controvertida intención de Trump de eliminar la ciudadanía por nacimiento, el fallo fue celebrado por la administración como un duro golpe indirecto a esa figura constitucional. “¡Gran victoria en la Corte Suprema!”, publicó el mandatario en Truth Social, agradeciendo al Departamento de Justicia, la secretaria Pam Bondi y el procurador John Sauer por su labor legal.
Las juezas Sonia Sotomayor y Ketanji Brown Jackson, en sus disidencias, advirtieron sobre el riesgo de “anarquía ejecutiva” y la erosión del Estado de derecho, acusando a la mayoría conservadora de debilitar el control judicial sobre el poder presidencial. Jackson alertó que el fallo podría acelerar una “desaparición colectiva” de las instituciones democráticas si los tribunales ya no pueden frenar acciones ilegales del Ejecutivo.
