Santo Domingo. El caso de una presunta violación a una menor de 13 años en una escuela del municipio Quisqueya, en San Pedro de Macorís, ha generado un llamado urgente a revisar y reforzar los manuales de ética que rigen el comportamiento de los docentes y el personal administrativo en los centros educativos.
El principal acusado, el profesor Fernando Altagracia Peña Eusebio, enfrenta una solicitud de medida de coerción por parte de las autoridades. Paralelamente, el Ministerio de Educación ha suspendido a cinco personas involucradas en el caso, subrayando su compromiso con la seguridad de los estudiantes.
Los manuales de ética establecen normas claras para los docentes, con énfasis en la prohibición de abordar temas personales con estudiantes, salvo en casos de intervención específica, así como en la restricción de hacer regalos a los alumnos.
El código también penaliza:
- Violencia psicológica, verbal y física, con sanciones de hasta 30 días sin disfrute de sueldo.
- Acoso sexual, abuso o sospecha de abuso, lo cual conlleva medidas disciplinarias más severas.
- Complicidad en faltas graves, extendiendo las sanciones a quienes encubran o toleran este tipo de conductas.
Este caso pone en evidencia la necesidad de fortalecer los mecanismos de supervisión y formación ética dentro del sistema educativo, garantizando que los docentes no solo cumplan con los estándares académicos, sino también con un comportamiento ejemplar y alineado con los valores que deben transmitir.
La revisión de los manuales éticos no solo busca establecer límites claros para evitar conductas indebidas, sino también fomentar un entorno educativo seguro y digno, donde los estudiantes estén protegidos de cualquier forma de vulneración.
Este lamentable incidente invita a reflexionar sobre la importancia de la ética docente y la prevención activa en los centros educativos, reafirmando que la confianza y la seguridad de los estudiantes deben ser una prioridad en el sistema educativo.
