Santo Domingo, D.N. – El Banco Popular Dominicano y la organización Hábitat para la Humanidad República Dominicana firmaron un acuerdo de colaboración mediante el cual el banco aportará US$100,000 al proyecto “Pisos para Jugar”, una iniciativa que busca sustituir pisos de tierra o deteriorados por pisos de concreto en alrededor de 100 hogares de comunidades vulnerables del país. Con esta acción, se procura mejorar las condiciones de salubridad y seguridad de las familias beneficiadas.
Las primeras intervenciones se desarrollarán en comunidades previamente identificadas en la provincia de San Cristóbal, además de otras localidades priorizadas en diferentes regiones del territorio nacional, impactando de forma directa a familias que requieren un entorno más seguro y saludable.
La firma del acuerdo se realizó en la Torre Popular, con la participación de ejecutivos de ambas instituciones. El convenio fue rubricado por Christopher Paniagua, presidente ejecutivo del Banco Popular; Cesarina Fabián, directora nacional de Hábitat para la Humanidad; y José Mármol, vicepresidente ejecutivo de Comunicaciones Corporativas, Reputación y Banca Responsable del Grupo Popular.
Durante el acto, el señor Paniagua destacó que esta alianza representa un paso más en la misión del banco de apoyar el desarrollo social del país. “En el Banco Popular vamos más allá del negocio financiero, porque hace más de seis décadas nacimos con una visión humanista de tocar vidas, comprometidos con un desarrollo equitativo y sostenible”, expresó.
Por su parte, la señora Fabián señaló que este esfuerzo conjunto permitirá llevar esperanza, estabilidad y bienestar a comunidades que viven en condiciones precarias. “Que cada persona tenga un lugar digno donde vivir es la visión que nos guía, y este acuerdo es un aporte fundamental para seguir acercándonos a esa meta”, manifestó.
El proyecto “Pisos para Jugar” forma parte de una estrategia regional promovida por Hábitat para la Humanidad junto a diversas organizaciones públicas y privadas. Su propósito es erradicar los pisos de tierra, considerados un factor de riesgo para la salud de los niños y adultos, al tiempo que fomenta el desarrollo de capacidades técnicas y la dinamización de la economía local en cada comunidad intervenida.
