Santo Domingo. La República Dominicana enfrenta un escenario de ajustes en su conectividad aérea luego de que varias aerolíneas modificaran o suspendieran operaciones hacia el país, una situación que podría generar efectos temporales sobre la oferta de vuelos y las tarifas. Autoridades del sector consideran que mantener una red amplia de rutas será clave para sostener el dinamismo de la industria turística, uno de los principales motores de la economía nacional.
El debate surgió tras la suspensión de los vuelos directos de JetBlue y Wingo desde Newark y Bogotá hacia destinos dominicanos, además de la salida definitiva de Spirit Airlines del mercado local. Estos movimientos han despertado inquietudes sobre la competencia entre aerolíneas, la disponibilidad de asientos y el posible comportamiento de los precios para los viajeros.
El presidente de la Junta de Aviación Civil (JAC), Héctor Porcella, explicó que la interrupción de la ruta Newark-República Dominicana operada por JetBlue podría provocar un incremento temporal en el costo de los boletos. Señaló que este escenario responde tanto a la disminución de la oferta como al aumento de los costos operativos del sector, especialmente el combustible, que puede representar hasta el 40 % de los gastos de operación de una aerolínea.
No obstante, Porcella destacó que el mercado tiene capacidad para ajustarse con la participación de otros operadores. De acuerdo con datos de la JAC, la ruta entre Newark y República Dominicana movilizó 719,982 pasajeros durante el primer semestre de 2026, un 13 % más que en el mismo período de 2025. Las proyecciones apuntan a que el año cierre con cerca de 1.44 millones de pasajeros, mientras United Airlines y Arajet se perfilan para absorber parte de la demanda que dejará la salida de JetBlue.
