Bogotá, Colombia. El Gobierno de Colombia anunció la expulsión de Ariel Percy Molina Pimentel, encargado de negocios de la embajada de Bolivia en Bogotá, en una decisión que calificó como una medida de “reciprocidad” dentro de la creciente tensión diplomática entre ambos países. La determinación fue comunicada por el Ministerio de Relaciones Exteriores colombiano, que informó además la conclusión inmediata de las funciones del representante boliviano.
La cancillería colombiana explicó que la medida responde a acciones adoptadas previamente por las autoridades bolivianas contra funcionarios diplomáticos colombianos, aunque no ofreció mayores detalles sobre los incidentes que provocaron el deterioro de las relaciones bilaterales. El anuncio ha generado preocupación en sectores políticos y diplomáticos de América Latina por el impacto que podría tener en la cooperación regional.
Fuentes cercanas al Gobierno colombiano señalaron que Bogotá busca enviar un mensaje de firmeza frente a lo que considera decisiones unilaterales por parte de La Paz. Mientras tanto, el Ejecutivo boliviano no había emitido una reacción oficial inmediata, aunque analistas consideran probable una nueva escalada de medidas diplomáticas entre ambas naciones en los próximos días.
La situación ocurre en un momento de alta sensibilidad política en la región, donde varios gobiernos mantienen diferencias sobre temas de política exterior y alianzas estratégicas. Expertos internacionales advierten que el conflicto diplomático entre Colombia y Bolivia podría afectar espacios de integración regional y complicar futuros acuerdos de cooperación bilateral.
