Santo Domingo. El comunicador y analista político Juan Ramón Mejía afirmó que la reciente encuesta Gallup publicada por Diario Libre ha abierto un debate que va más allá de simples porcentajes electorales y obliga a analizar el papel que juegan las mediciones en la construcción de percepciones políticas en República Dominicana. A su juicio, el verdadero tema no es quién resulta favorecido o perjudicado, sino el impacto que estas encuestas pueden tener sobre la opinión pública y el escenario político rumbo a las elecciones de 2028.
Mejía sostuvo que existen elementos dentro del estudio que generan interrogantes legítimas, especialmente al contrastar los niveles de aprobación del presidente Luis Abinader con el malestar social reflejado en debates sobre inseguridad, costo de vida, sistema de salud, endeudamiento y situación económica.
Según explicó, aunque es posible que un liderazgo conserve respaldo en medio de dificultades, considera válido cuestionar si la encuesta proyecta una estabilidad política superior a la percepción que, asegura, se expresa diariamente en distintos sectores del país.
El analista también señaló dudas sobre la fotografía política presentada respecto a la oposición dominicana. En ese sentido, consideró llamativo que la encuesta coloque en niveles similares de apoyo a la Fuerza del Pueblo y al Partido de la Liberación Dominicana, pese a que, según recordó, los resultados electorales de 2024 reflejaron un crecimiento sostenido de la Fuerza del Pueblo y un debilitamiento progresivo del PLD como principal bloque opositor.
Asimismo, Juan Ramón Mejía planteó cuestionamientos sobre el escenario interno mostrado dentro del Partido Revolucionario Moderno, donde David Collado aparece encabezando ampliamente las preferencias presidenciales oficialistas. El comunicador recordó que Diario Libre pertenece actualmente al Grupo Puntacana, conglomerado vinculado históricamente al sector turístico dominicano, liderado por Frank Rainieri, y señaló que esto abre espacio para discutir posibles percepciones de parcialidad. No obstante, aclaró que sus observaciones no constituyen acusaciones de manipulación, sino un llamado a que las encuestas sean observadas críticamente en una democracia donde, afirmó, las mediciones también pueden influir en la construcción de narrativas políticas.
