España. La llegada del crucero MV Hondius al puerto de Granadilla de Abona, en el sur de Tenerife, ha generado un nuevo choque político entre el Gobierno central español y las autoridades regionales de las Islas Canarias. Aunque la administración encabezada por Pedro Sánchez aceptó recibir la embarcación tras reportarse un brote de hantavirus a bordo, dirigentes canarios expresaron un firme rechazo a la medida.
El presidente regional, Fernando Clavijo, aseguró que su administración agotará todas las vías legales posibles para impedir el atraque del buque en territorio insular. En declaraciones ofrecidas a la emisora Cadena Ser, el mandatario advirtió que las autoridades locales consideran la operación un riesgo sanitario y cuestionan la gestión del Ejecutivo español frente a la emergencia.
El MV Hondius quedó bajo atención internacional después de que se reportaran casos vinculados al hantavirus, una enfermedad infecciosa que puede transmitirse por contacto con roedores contaminados y que, en algunos casos, provoca complicaciones respiratorias graves. La situación ha obligado a reforzar los protocolos de salud y vigilancia marítima mientras continúan las evaluaciones médicas de pasajeros y tripulantes.
La controversia también abre un debate político sobre las competencias entre Madrid y los gobiernos autonómicos en situaciones de crisis sanitaria. Mientras el Gobierno español defiende la recepción del crucero como una acción humanitaria y controlada, sectores en Canarias sostienen que la decisión podría afectar la seguridad sanitaria y la imagen turística del archipiélago en plena temporada alta.
