SANTO DOMINGO.– A dos meses de asumir la dirección del Servicio Nacional de Salud (SNS), el doctor Julio César Landrón impulsa un estilo de liderazgo que comienza a marcar diferencia en la red hospitalaria. Su enfoque, centrado en la presencia directa y la toma de decisiones sin intermediarios, ha dado origen a lo que ya se conoce como el “efecto Landrón”, una dinámica que prioriza el contacto con pacientes y personal médico en tiempo real.
Desde su llegada en enero de 2026, el funcionario ha apostado por recorrer hospitales sin previo aviso, supervisando de primera mano las condiciones de los centros. Visitas a instalaciones como el Robert Reid Cabral, la Maternidad La Altagracia y el Hospital Vinicio Calventi evidencian una práctica poco común en la administración pública: la verificación directa como herramienta de diagnóstico. Este método, inspirado en modelos modernos de gestión, permite identificar fallas estructurales y operativas con mayor rapidez.
El impacto de esta gestión también se ha reflejado en decisiones administrativas firmes. Entre ellas destaca la destitución de autoridades hospitalarias tras detectarse irregularidades, así como la suspensión de procesos de licitación cuestionados, en coordinación con la Dirección General de Contrataciones Públicas (DGCP). Estas acciones responden a denuncias presentadas por la Alianza Dominicana Contra la Corrupción (Adocco), y buscan fortalecer la transparencia en el manejo de recursos dentro del sistema sanitario.
De cara a 2026, la estrategia del SNS incluye el fortalecimiento de la atención primaria, la expansión de la red de trauma y la capacitación del personal directivo mediante acuerdos internacionales. Aunque los retos estructurales del sistema persisten, la actual gestión apunta a consolidar un modelo donde la ética, la supervisión constante y la cercanía con el paciente se conviertan en pilares fundamentales para recuperar la confianza en la salud pública dominicana.
