SANTO DOMINGO.– Un nuevo caso de violencia extrema estremeció al país tras la captura de José Francisco Montero Encarnación, señalado como presunto responsable del asesinato de María Morillo Morillo y su hija Elizabeth Ulloa Morillo. El hecho ocurrió en la madrugada del lunes, cuando según registros de cámaras de videovigilancia, el individuo habría entrado a la vivienda alrededor de la 1:20 a. m. y salido 25 minutos después. El comunicador Robert González socializó este tema en el programa TELE DIARIO, que se transmite de lunes a viernes a las 7 de la noche, por N16, destacando los detalles del operativo y la gravedad del caso.
Durante la transmisión en vivo desde el destacamento Felicidad, la Policía Nacional presentó parte de la evidencia utilizada por el sospechoso, incluyendo la vestimenta captada por las cámaras. Las autoridades indicaron que la detención se efectuó mediante orden judicial y que el apresado fue trasladado para ser investigado por el Ministerio Público. González enfatizó los elementos más sensibles del suceso, particularmente el impacto emocional en la comunidad.
El vocero policial Diego Pesqueira explicó que el proceso apenas inicia y que hasta el momento no se ha establecido ningún vínculo entre el detenido y las víctimas. Señaló además que se están profundizando las indagatorias para esclarecer qué motivó el ataque que también dejó herida a una niña de 7 años, quien permanece en recuperación.
Uno de los aspectos más llamativos ocurrió durante el traslado del acusado, cuando este pidió ser llevado a un recinto “donde no hubiera droga”, lo que generó interpretaciones sobre un posible problema de adicción. Este detalle agregó un matiz más delicado al caso, abriendo interrogantes sobre los factores que podrían haber influido en su conducta.
El suceso ha reabierto discusiones sobre la seguridad ciudadana y la crítica situación de la violencia contra mujeres y menores en el país. La naturaleza del ataque, dirigido hacia dos mujeres y una niña, ha sido calificada como un acto que evidencia una preocupante pérdida de límites en sectores vulnerables de la población.
Mientras continúan las investigaciones, el caso se encamina a convertirse en un referente jurídico y social sobre los desafíos actuales en materia de prevención del crimen, consumo de sustancias y protección de familias expuestas a situaciones de riesgo extremo.
