LONDRES / WASHINGTON. – El Reino Unido decidió limitar su cooperación con los órganos de inteligencia de Estados Unidos en relación con los bombardeos a supuestas narcolanchas en el Caribe, según reveló un informe de la cadena CNN difundido el 11 de noviembre. La decisión británica, que habría entrado en vigor hace al menos un mes, se suma a la adoptada por Colombia, cuyo gobierno también restringió el intercambio de información con Washington ante las denuncias internacionales sobre el carácter de estas operaciones.
De acuerdo con el reporte, el Gobierno británico resolvió no suministrar datos que pudieran ser utilizados para detonar objetivos en el mar Caribe, en el marco de acciones coordinadas contra el narcotráfico. Esta decisión representa un golpe significativo a la red de inteligencia marítima de Estados Unidos, que durante años ha contado con el apoyo logístico y de información de varios aliados occidentales en la región.
Organismos internacionales y expertos en derechos humanos han catalogado este tipo de ataques como “ejecuciones extrajudiciales”, al considerar que las operaciones no siguen protocolos legales ni garantizan la identificación o captura de los presuntos implicados. La preocupación radica en que los bombardeos destruyen las embarcaciones sin verificar quiénes se encuentran a bordo, lo que podría implicar la muerte de civiles o contrabandistas sin juicio previo.
El informe de CNN sostiene que esta creciente distancia entre Washington y sus socios europeos podría afectar las estrategias conjuntas de lucha contra el narcotráfico en el Caribe, un corredor marítimo clave para el tránsito de drogas hacia América del Norte y Europa. La medida británica refleja un cambio de enfoque diplomático, priorizando la supervisión de los derechos humanos sobre la cooperación militar directa.
Por su parte, fuentes de defensa citadas por medios estadounidenses reconocieron que las tensiones derivadas de las denuncias internacionales han generado “fricciones operativas” entre los equipos conjuntos, y que se están revisando los protocolos para evitar incidentes que puedan ser considerados violaciones al derecho internacional.
Tanto el Reino Unido como Colombia han reiterado su compromiso con la lucha antidrogas, pero han insistido en que esta debe desarrollarse bajo estándares de transparencia, legalidad y respeto a la vida humana. La decisión abre un nuevo capítulo en las relaciones de seguridad internacional, marcando un distanciamiento visible frente a las tácticas más agresivas empleadas por Estados Unidos en el Caribe.
