Barcelona. La preocupación por el estado físico de Lamine Yamal sigue latente en el FC Barcelona, luego de que el delantero se perdiera el encuentro ante el Valencia y esté en duda para el debut europeo frente al Newcastle. El técnico Hansi Flick reiteró su malestar con el tratamiento que recibió el jugador durante su participación en la Selección Española, recordando que “dije las palabras que dije y nada más. Nada que comentar más”.
Previo al partido de Liga, el director deportivo Deco respaldó públicamente la posición de su entrenador, al subrayar que “las selecciones siempre son complicadas. Muchas veces los jugadores vuelven tocados. Estoy de acuerdo con el míster: hay que mejorar la comunicación y los protocolos”.
El club catalán asegura tener constancia por escrito de que la Federación Española de Fútbol conocía el estado del jugador. Según la información que maneja la entidad, Yamal padecía de dolor lumbar agudo, al punto de que en una ocasión no pudo salir del hotel, recibiendo incluso infiltraciones para disputar el compromiso frente a Turquía, que ya estaba decidido a la media hora.
Los documentos en poder del Barça confirman que el jugador permaneció bajo tratamiento médico específico, incluyendo la aplicación de antiinflamatorios, hecho que reforzó la indignación de Flick al considerar que no se respetó la premisa de “riesgo cero” prometida desde la concentración de La Roja.
En defensa de su proceder, la Selección ha insistido en que el propio Lamine Yamal tuvo la última palabra respecto a su disponibilidad. Sin embargo, en el entorno blaugrana consideran que un futbolista de apenas 18 años, sin experiencia en situaciones de este tipo, no debería asumir esa responsabilidad sin la supervisión estricta de médicos o técnicos que limitaran su exposición.
El caso ha abierto un nuevo capítulo en la ya habitual tensión entre clubes y selecciones por la gestión de sus jugadores. En el Barcelona esperan que la evolución del atacante permita contar con él para el estreno en la Champions League, aunque mantienen la prudencia ante el delicado manejo de su recuperación.
