Washington, Estados Unidos. El presidente Donald Trump recibió en el Museo de la Biblia a un niño de 12 años que se enfrentó a su escuela por la inclusión de un libro sobre cambio de género en el plan de lectura. El menor relató que, aunque entendía que el contenido no era compatible con su fe cristiana, temía tener consecuencias disciplinarias por expresarlo.
Según explicó, la situación se agravó tras la intervención de su familia, cuando denunciaron que la escuela no solo los trató de manera injusta, sino que además él y su hermano fueron víctimas de bullying por mantener firmes sus convicciones religiosas.
Durante el encuentro con Trump, el niño reafirmó públicamente su fe, señalando: “He sido cristiano toda mi vida, y Jesús significa todo para mí”. Estas palabras provocaron reacciones de apoyo entre los presentes en el acto.
El mandatario estadounidense destacó la valentía del menor, subrayando que su testimonio es un ejemplo de cómo los jóvenes pueden defender sus principios en un entorno cada vez más desafiante.
El caso ha generado un intenso debate en torno a los límites de la libertad religiosa en el sistema educativo de Estados Unidos, especialmente en lo referente a materiales que abordan temas de identidad de género. Diversos sectores consideran que se trata de un punto de inflexión sobre el rol de la familia, la escuela y el Estado en la formación de los menores.
El encuentro en el Museo de la Biblia no solo dio visibilidad al reclamo del estudiante, sino que también abrió la puerta a discusiones más amplias sobre la relación entre educación, valores y derechos constitucionales en la sociedad norteamericana.
