WASHINGTON. – El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, provocó una ola de críticas tras elogiar el “buen inglés” del presidente de Liberia, Joseph Boakai, durante una reunión en la Casa Blanca con cinco líderes africanos. La expresión, que Trump consideró un “cumplido sincero”, fue interpretada por muchos como desinformada y condescendiente, considerando que el inglés es el idioma oficial de Liberia.
“Qué buen inglés, es hermoso. ¿Dónde aprendió a hablar tan bien?”, preguntó Trump, a lo que Boakai respondió que había sido educado en su país. El comentario generó malestar entre varios liberianos, quienes recordaron que Liberia fue fundada por afrodescendientes liberados en el siglo XIX y mantiene el inglés como lengua oficial desde su independencia en 1847.
“Me sentí insultado… nuestro país es de habla inglesa”, expresó el activista juvenil liberiano Archie Tamel Harris. Otro diplomático liberiano, que pidió no ser identificado, consideró que la pregunta de Trump fue “inapropiada” y condescendiente hacia un jefe de Estado africano.
La política sudafricana Veronica Mente también criticó el gesto en la red social X, cuestionando por qué el mandatario liberiano no se retiró de la reunión en señal de protesta.
La Oficina de Prensa de la Casa Blanca defendió la expresión del mandatario. “Todos estaban profundamente agradecidos por el tiempo del presidente Trump”, dijo su asesor para África, Massad Boulos. La subsecretaria de prensa, Anna Kelly, aseguró que el comentario fue un reconocimiento al dominio del idioma, no una ofensa.
Desde Monrovia, la ministra de Relaciones Exteriores de Liberia, Sara Beysolow Nyanti, aclaró que el presidente Boakai no se sintió ofendido, y que Trump simplemente notó la influencia estadounidense en la entonación del inglés liberiano, sin comprender plenamente la diversidad lingüística del continente africano.
Trump ha hecho observaciones similares en el pasado. Durante una conferencia con el canciller alemán Friedrich Merz, también elogió su inglés y preguntó si hablaba igual de bien en alemán.
El mandatario estadounidense ha incluido el idioma como parte de su agenda nacionalista. En marzo pasado, firmó un decreto que convierte al inglés en el idioma oficial de EE.UU., una medida que ha generado controversia dentro y fuera del país.
