Washington. La tensa relación entre Donald Trump y Elon Musk escaló drásticamente este jueves, cuando el CEO de X publicó un mensaje que sacudió los cimientos de su ya deteriorado vínculo:
“@realDonaldTrump aparece en los archivos Epstein. Esa es la verdadera razón por la que no se han hecho públicos”, escribió Musk, en una clara alusión al escándalo del fallecido financista Jeffrey Epstein.
La acusación, sin pruebas ni detalles sobre su origen, sorprendió a aliados de ambos, que intentaban mediar discretamente entre el presidente y el empresario. Lo que hasta ahora eran diferencias sobre políticas públicas y un controversial proyecto de ley en el Congreso, se convirtió en un conflicto personal y público.
Funcionarios del Ala Oeste y asesores cercanos compararon la disputa con un divorcio anunciado, mientras seguían minuto a minuto los cruces en X y Truth Social. La Casa Blanca, a través de su vocera Karoline Leavitt, calificó los comentarios de Musk como un “episodio desafortunado” y reafirmó que el presidente está enfocado en aprobar la legislación clave de su mandato.
La pelea se intensificó cuando Trump sugirió la cancelación de los contratos gubernamentales con las empresas de Musk, y este último respondió con amenazas como el juicio político al presidente y el desmantelamiento de la nave espacial Dragon, operada por SpaceX. Horas más tarde, el propio Musk se retractó parcialmente, luego de que usuarios de X y figuras como el inversionista Bill Ackman pidieran un alto a las hostilidades.
“Somos mucho más fuertes juntos que separados”, escribió Ackman, a lo que Musk respondió: “No te equivocas”.
Aunque la calma parece momentánea, el conflicto entre estas dos influyentes figuras ha expuesto profundas grietas en las alianzas político-empresariales que dominan el escenario nacional.
