Santo Domingo. El Club Atlético Licey anunció este miércoles la elección por unanimidad de Miguel Guerra Armenteros como su nuevo presidente, convirtiéndose en el 21er mandatario de la histórica organización. Con una trayectoria de más de 30 años en el equipo, Guerra asume el liderazgo tras ser pieza clave en las coronas 23 y 24 del conjunto azul, durante los recientes mandatos del doctor Ricardo Ravelo Jana.
“Es un honor liderar esta gloriosa institución que ha brillado durante 120 años”, expresó Guerra durante su discurso de aceptación, destacando el compromiso de jugadores, empleados y fanáticos en la construcción del legado liceísta.
Economista y politólogo, con formación en la Universidad de Pennsylvania, Guerra Armenteros ha ocupado múltiples roles dentro de la franquicia desde la temporada 1994-1995. Fue también presidente en el período 2013-2015, cuando el Licey conquistó su campeonato 21.
Además de su experiencia en el béisbol, actualmente se desempeña como director general de gas natural en República Dominicana.
Con esta designación, se convierte en el primer nieto de un expresidente del Licey que asume la misma posición: su abuelo, Ignacio Guerra Abreu, lideró el club en las décadas de 1950.
El nuevo presidente resaltó la importancia de mirar al futuro con determinación, asegurando que el equipo continuará “luchando por la excelencia en cada temporada”, con la misión de fortalecer la tradición ganadora que ha consolidado al Licey como el equipo más laureado del béisbol caribeño, con 24 títulos nacionales y 11 Series del Caribe.
La nueva junta directiva estará conformada por Domingo Pichardo como vicepresidente, Miguel Ángel Fernández como tesorero, y Jaime Alsina como secretario, acompañados por destacados directores como Ravelo Jana, Úbeda Heded, Aybar y González Santoni.
“Este es un día de regocijo para mí y para mi familia. El Licey es parte de mi historia desde la infancia, y seguiremos construyendo juntos el futuro de esta institución”, concluyó Guerra, emocionado al mostrar el uniforme que usó a los tres años como fanático azul.
