Bonao. – Un amplio grupo de manifestantes, encabezado por la Iglesia Católica, movimientos ambientalistas, activistas sociales y organizaciones populares, se concentró en la Plaza Jacaranda, en Bonao, tras una marcha-caravana que partió desde Sabana del Puerto. La protesta fue convocada en rechazo a la construcción de la Presa de Cola en Cotuí, provincia Sánchez Ramírez, y para exigir el cese de la actividad minera en el país, así como la salida definitiva de Barrick Gold del territorio nacional.
Durante la concentración, Rafael Jiménez, vocero de la actividad, leyó el manifiesto en el que denunció que la minería es sinónimo de destrucción en República Dominicana. “El progreso de ellos es destrucción para el país. Esto ha sido demostrado con más de 50 años de actividad minera en el país. Es una minería irresponsable”, expresó Jiménez.
Los manifestantes recorrieron un tramo de la Autopista Duarte portando pancartas y banderas, al tiempo que coreaban consignas como “Fuera, fuera Barrick Gold”, “Esta lucha va a llegar al Palacio Nacional” y “El pueblo unido jamás será vencido”.
La protesta contó con la presencia de un contingente policial para garantizar la seguridad y el flujo vehicular. Diego Pesqueira, vocero de la Policía Nacional, aseguró que las autoridades estaban en el lugar para mantener el orden y evitar incidentes.
Entre los asistentes se encontraban varios representantes de la Iglesia Católica, como el padre Fausto García, el padre Columna, Jesús Delgado, padre Bruner, padre Juan Morillo, padre Reynel y el padre Nino, así como figuras políticas y reconocidos ambientalistas.
Hace unas semanas, los sectores populares y religiosos convocaron esta Marcha-Caravana, que tuvo lugar este 19 de febrero en la Autopista Juan Pablo Duarte, desde Piedra Blanca, en Bonao. Su objetivo principal fue rechazar la construcción de la presa de colas y denunciar los efectos negativos de la minería en el país, incluyendo la contaminación, el desplazamiento de comunidades y el empobrecimiento de familias campesinas.
Uno de los miembros del sector religioso dejó claro el carácter pacífico de la movilización: “Vamos a caminar desarmados. Que lo sepan las autoridades, nosotros no vamos a pelear físicamente con ustedes. Simplemente queremos que Barrick Gold se vaya del país”.
La protesta marca un nuevo capítulo en la lucha contra la minería en República Dominicana, con sectores cada vez más unidos en defensa del medio ambiente y las comunidades afectadas.
