San Petersburgo, EE.UU. – El consejo municipal de San Petersburgo votó el jueves a favor de un importante proyecto que asegura el futuro de los Rays de Tampa Bay en la ciudad y allana el camino para la construcción de un nuevo estadio, poniendo fin a años de incertidumbre sobre el destino del equipo de béisbol.
El proyecto de 6.500 millones de dólares, centrado en un terreno de 34 hectáreas que actualmente alberga el estadio Tropicana Field de los Rays, incluirá un estadio de béisbol de última generación con capacidad para 30.000 espectadores y un techo fijo, programado para abrir en la temporada 2028. Este estadio será el núcleo de un desarrollo más amplio que también contempla la construcción de un museo de historia negra, viviendas asequibles, un hotel, áreas verdes, espacios de entretenimiento, oficinas y locales comerciales.
El alcalde de San Petersburgo, Ken Welch, quien tiene vínculos familiares con el antiguo barrio desplazado por la construcción inicial del estadio, celebró la votación como un hito histórico para la ciudad. “Este es un día que se ha estado gestando durante más de 40 años”, declaró Welch. “Es una victoria importante para nuestra ciudad y para corregir errores del pasado en el Distrito Histórico de la Planta de Gas”.
El plan recibió un respaldo mayoritario de 5 a 3 en el consejo municipal y ahora espera la aprobación final por parte de la Comisión del Condado de Pinellas, prevista para finales de este mes.
Stu Sternberg, principal propietario de los Rays, expresó su satisfacción tras la votación. “Siempre ha sido nuestra intención que los Rays permanezcan en Tampa Bay, específicamente en St. Petersburg”, afirmó Sternberg. El proyecto cuenta con un financiamiento compartido entre la ciudad, el condado de Pinellas y una asociación con la empresa de desarrollo global Hines, sin necesidad de imponer nuevos impuestos.
Sin embargo, no todos están de acuerdo con el proyecto. Richie Floyd, miembro del consejo municipal, señaló preocupaciones sobre el alto costo del estadio financiado con fondos públicos, mientras que grupos como “No Home Run” y Americans for Prosperity han expresado oposición basada en preocupaciones sobre el retorno de la inversión y los beneficios económicos reales para la comunidad.
A pesar de las críticas, el proyecto sigue adelante, prometiendo revitalizar el área y proporcionar miles de empleos. Gwendolyn Reese, presidenta de la Asociación de la Herencia Afroamericana de San Petersburgo, enfatizó la importancia de preservar la historia local en medio del desarrollo urbano. “Nuestras voces serán escuchadas y valoradas”, aseguró Reese.
