PARÍS. – La exprimera dama de Francia, Carla Bruni, ha sido imputada en el marco de una investigación sobre la presunta financiación irregular de la campaña electoral de su esposo, Nicolás Sarkozy, en 2007 con fondos provenientes de Libia. Bruni enfrenta acusaciones por presunta manipulación de testigos y por participación en una asociación de malhechores con el objetivo de cometer fraude judicial en banda organizada.
Fuentes cercanas al caso han informado que Bruni fue puesta bajo control judicial, con la restricción de comunicarse con todos los involucrados en el proceso, excepto con Nicolás Sarkozy. La investigación judicial sugiere que Bruni desempeñó un papel fundamental en lo que se conoce como la “Operación salvar a Sarko”, la cual buscaba influir en un testigo clave para que retirara sus acusaciones contra el expresidente Sarkozy respecto a la recepción de fondos libios durante su campaña electoral.
Según los investigadores, Bruni actuó como intermediaria entre su esposo y la relacionista pública Mimi Marchand, utilizando una línea telefónica secreta. Marchand, conocida por ser la directora de una agencia de fotos que abastece a la prensa del corazón, enfrenta acusaciones de soborno o intento de soborno hacia Ziad Takieddine, un empresario franco-libanés que había acusado a Sarkozy de recibir fondos ilícitos de Libia.
La pesquisa reveló que Bruni eliminó todos los mensajes intercambiados con Michele Marchand el mismo día en que esta última fue acusada de manipulación de testigos en junio de 2021.
Este caso, abierto desde 2021, también ha implicado directamente a Nicolás Sarkozy, quien fue imputado en octubre de 2023 por manipulación de testigos y asociación de malhechores con la finalidad de cometer fraude judicial en banda organizada. Los abogados de Sarkozy han intentado anular el proceso, pero la indagatoria continúa para determinar si hubo manipulación en el testimonio de Ziad Takieddine, quien inicialmente acusó a Sarkozy de recibir millones de euros del dictador libio Muamar el Gadafi y luego se retractó de sus afirmaciones.
Nicolás Sarkozy, presidente de Francia entre 2007 y 2012, está programado para ser juzgado a principios de 2025 por presunto “encubrimiento de malversación de fondos” y “financiación ilegal de una campaña electoral”, cargos que él niega rotundamente.
